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Explica un riesgo que hayas asumido y del que no te arrepientas.

Cruzar el mar

En el año del 2006 decidí escaparme de Cuba. No me monté en un avión como lo hicieron muchos, no me fui en un bote ni en una balsa como otros tantos y una parte de ellos desapareció para siempre.

Yo me fui engañada.

👣Pie seco, pie mojado

En aquel momento aún estaba vigente la ley de “pie seco, pie mojado”, una política migratoria de EE. UU. que permitía a los cubanos que lograban tocar suelo estadounidense, quedarse legalmente, mientras que quienes eran interceptados en el mar eran devueltos.

Entonces alguien me habló de una persona que podía ayudarme a salir a través de República Dominicana y después tomando un crucero llegaría a una isla llamada la Isla de la Mona. Según él, era una isla turística donde anclaban los cruceros y de allí al poner pie en tierra, ya podría acogerme a la Ley de Ajuste Cubano al ser Puerto Rico parte de los EEUU.

🎽Los preparativos

Soy una persona muy reflexiva. Pienso las cosas una y mil veces antes de dar un paso tan importante.

Pero estaba entre la espada y la pared, mi esposo ya se había ido delante y mis hijas me empujaban a hacerlo ante la falta de perspectivas. Al fin y al cabo parecía una vía segura.

Fui a ver a mi costurera, una señora un tanto mayor que decía tener poderes espirituales. Sin decirle nada de mis planes, ella me dijo que no me quedaba más remedio que irme porque mi esposo me necesitaba y aunque él aún no lo sabía, estaba muy enfermo.

Entonces sacó un montón de yerbas y me sacudió varias veces.

Luego me dijo que no dejara de vestirme de azul y llevar algo amarillo porque a Yemayá le gustaban esos colores: la señora supo que me iría por mar.

No era religiosa, pero siempre he respetado las religiones porque nací y me crié en la Habana Vieja, donde los altares de santería se mezclaban con las imágenes de Cristo y frecuentemente oías esos toques de santo que a mí me ponían los pelos de punta, siempre sentí un poco de temor.

⛴️La travesía

Salí en avión hasta República Dominicana, allí me esperaban. No voy a contar aquí todos los detalles de mi estancia ni de la travesía porque no cabrían en un post de este tipo.

Cuando llegué al lugar donde nos albergaban, supe que el viaje no era tan fácil ni tan seguro. No había crucero, que se trataba de una simple lancha en forma de canoa a la que le llamaban “yola”. Allí ya no me engañaron, la travesía era muy peligrosa por las corrientes en esa parte entre Dominicana y Puerto Rico. La islita estaba en el medio. Era una isla desierta donde solo había una posta militar.

El viaje duró poco más de 12 horas en aquellas pequeñas embarcaciones repletas de inmigrantes cubanos. Llevaban sus santos e imágenes y cantaban unos cánticos religiosos que yo conocía muy bien desde mi infancia.

El viaje fue de noche. Eran dos yolas y en medio de la niebla podía ver la otra embarcación, en medio de la niebla, luchando contra las feroces corrientes. En mi mente me despedí de todos mis seres querido y ore hasta por mis perros, estaba segura que no iba a sobrevivir.

Fui criada en un hogar donde prevalecían las creencias católicas, pero siempre fui atea o al menos eso yo creía. Durante aquella travesía se me apareció la Virgen de la Caridad tal y como yo la había visto en las medallas de mi abuela, con un halo dorado alrededor.

Aún no puedo determinar si aquella imagen fue una aparición o una alucinación por la gran cantidad de agua salada que tragué. Pero aquella imagen dorada me llenó de confianza en tan adversas circunstancias.

🏝️ La llegada

Llegamos a tierra y nos dejaron lejos de la orilla.

Mis piernas ya entonces enfermas no me sostenían y yo no sé nadar. Pero aquellos hombres que ni conocía me ayudaron a llegar a tierra y allí nos quedamos tirados por horas, hasta que recuperamos fuerzas para caminar hacia donde supuestamente quedaba la posta.

Nos habían dicho que nos mantuviéramos unidos caminando por la orilla de la playa pues hay cuevas engañosas donde algunos cazadores habían desaparecido.

Pasamos tres días en aquella isla, era un lugar paradisiaco. Estuvimos acampando en la playa y rodeados por iguanas y todo tipo de bichos. Los de la posta fueron extremadamente amables. Ya estábamos en territorio americano, éramos pie seco.

Mis recuerdos son difusos ahora, pero se que al tercer día llegaron los guardacostas y nos llevaron a Puerto Rico.

🫶Conclusiones

Mi costurera tenía razón. Mi esposo tenía cáncer. Felizmente llegué a tiempo para poder llevarlo al médico y que se curara. Hoy es sobreviviente después de 20 años.

Poco después llegaron mis hijas y toda mi familia. Vinieron por vías legales.

En el año 2017 el Presidente Obama eliminó la ley de pie seco pie mojado porque decía que los cubanos deberían ser tratados como el resto de los inmigrantes de otros países ignorando la naturaleza política de nuestra inmigración.

Pasé por muchos sustos y momentos difíciles en aquel viaje, pero no me arrepiento de haberlo hecho. La situación en mi país es cada día más insostenible y aquí tanto yo como mi familia hemos obtenido todo tipo de beneficios y hemos alcanzado sueños que parecían imposibles.

Por otro lado, ya no soy atea como antes y aunque no practico ninguna religión, creo en un ser supremo que en forma de Dios, Yemayá o la Virgen de la Caridad ayuda a las personas desesperadas e hizo posible que yo, que con mis techos mentales nunca aprendí a nadar, pudiera cruzar el mar.

El Estrecho de la Mona es famoso por ser una de las rutas marítimas más difíciles del Caribe debido a sus fuertes corrientes y el encuentro de las aguas del Océano Atlántico con las del Mar Caribe, lo que hace que navegar en este tipo de embarcaciones menores sea extremadamente riesgoso.
Yola: Muy conocidas por ser embarcaciones de madera, generalmente pequeñas y de construcción artesanal, equipadas con motores fuera de borda.
Aunque originalmente se utilizaban para la pesca artesanal en aguas costeras, el término se ha vuelto muy común en las noticias y la cultura popular al describir los viajes migratorios a través de esas corrientes tan peligrosas.

4 respuestas a «🛳️Decisiones desesperadas»

  1. […] Integrarse a una comunidad nueva, cuando una es emigrante, empieza por la lengua. La lengua es el vehículo que te transporta de una cultura a otra. Incluso quienes emigran a países donde también se habla español descubren que no es tan sencillo: cada región tiene sus palabras, sus giros, sus matices. Y si no prestas atención, te “pierdes en la traducción”. […]

  2. […] Pero recibí un regalo de una señora durante mi travesía que ha pasado a ser la pareja de mi amada Biblia. Se llama Minutos de Sabiduría y fue escrito por C.Torres Pastorino*. Siempre que ando buscando respuestas lo abro y encuentro eso mismo: palabras de sabiduría que leo y relaciono con mi persona y hoy lo he abierto al azar en la página 122-23 y he encontrado estos consejos que pueden servirle a cualquiera que desee ser mejor: […]

  3. […] después emigré a Estados Unidos. A una ciudad llena de bosques, naturaleza y estaciones marcadas que se convirtió en mi nuevo […]

  4. […] decisiones que cambian una vida entera. La mía fue emigrar.Y hoy, veinte años después, puedo decir que esa decisión me hizo crecer, me hizo fuerte y, sobre […]

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