🌞 ¿Cómo mejorarías el lugar donde vives?
Me gusta mi casa, mi barrio, mi ciudad.
Es cierto que la casa es un poco grande para dos personas, y que las áreas verdes —esas que mi vecino y yo cuidamos como podemos— requieren más manos de las que tenemos. Pero aun así, no quisiera moverme. Ya lo he hecho demasiadas veces en los últimos veinte años, y esta vez quiero quedarme.
Mi barrio es hermoso. Está enclavado en una zona suburbana muy cercana a un bosque, y en primavera los árboles y las flores parecen celebrar su propio festival. Vivimos rodeados de vida salvaje y nos respetamos mutuamente. Las ardillas son las más traviesas, siempre inventando alguna nueva forma de recordarnos que aquí todos compartimos el mismo espacio.
No deseo cambiar gran cosa de mi casa.
Quizás modernizar los baños, hacer el sótano más acogedor, arreglar la terraza. Pero si pudiera elegir una sola reforma, sería la cocina.
La cocina es, para mí, el corazón de la casa.
Ahí mezclo mis recuerdos con mis nuevas formas de cuidarme. Ahí preparo mis experimentos, mis recetas de transición, mis rituales de bienestar. Si tuviera el presupuesto, cambiaría el piso, derribaría la pared que la separa del comedor y construiría una cocina amplia, luminosa, con una isla en el centro. Un espacio donde para que el amor entre… y la salud también.
🌿 Un hogar que también se transforma
Con los años he aprendido que una casa no necesita ser perfecta para sentirse hogar. Basta con que respire contigo, que acompañe tus cambios y que te permita crear rituales que te sostengan. Para mí, ese lugar siempre ha sido la cocina: donde lo dulce convive con lo vital, donde cada plato es una oportunidad de cuidarme sin perder la memoria de lo que fui.
Quizás algún día derribe esa pared, cambie el piso y construya la cocina luminosa que imagino. Pero mientras tanto, sigo cocinando aquí, en este espacio imperfecto que me ha visto reinventarme tantas veces. Porque al final, mejorar el lugar donde vivo no es solo cuestión de reformas: es cuestión de presencia, de intención, de hacer de cada rincón un aliado en este viaje hacia una vida más consciente.
Mi casa, como yo, sigue en obra. Y eso también es belleza.







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