Las hierbas aromáticas no son un ingrediente más, son una compañía. Han estado conmigo desde siempre, salvándome el día a veces recordándome que mi cocina no siempre es perfecta y que necesita de creatividad.

Usarlas es como cocinar con lo que crece cerca del sol, es abrir tu cocina a universos diferentes, es transportarte en el tiempo y en la distancia. Te ayudan a comer cuando no tienes mucho apetito o cuando has tenido que renunciar a ciertos alimentos y condimentos por problemas de salud.

Las hierbas de mi memoria

Crecí en una ciudad rodeada de cemento por todas partes. Pero mi familia era del campo y no renunciaron a tener un pedacito de verde cerca de ellas. Entonces sembraron en macetas en el balcón: tila para los nervios, culantro para los frijoles, orégano para el catarro, albahaca para las pastas y la yerbabuena, para cocimientos y bebidas, crecía frondosa junto a mi ventana.Su olor me calmaba cuando soplaba la brisa y entraba a mi casa sin pedir permiso esparciendo su aroma por todos lados.

Una vez la albahaca que me salvó la vida. Vino a visitarnos un amigo alemán y no tenía nada para cocinar, solo un paquete de espaguetis. Entonces se posesionaron de mí los espíritus de mis ancestros italianos y preparé una pasta con todos los poquitos que tenía en mi refreigerador y con ese sabor a albahaca. Entonces no sabía que existía la ensalada caprese ni había probado las deliciosas salsas italianas ni el pesto con basil.

Siempre creí que el culantro que sembraba mi abuela estaba medio emparentado con el cilantro que se come aquí. Se le llama culantro cimarrón y tiene un sabor intenso, profundo, casi medicinal. En Cuba se usaba para potajes, frijoles, sopas, cosas de olla, mientras el cilantro es más suave, más fresco, más cítrico. Mi abuela no hacía sopa ni frijoles sin ají cachucha y culantro, pero para mi era un sabor demasiado fuerte y estridente.


¿Team cilantro o team perejil?

Me gusta que los sabores estén en armonía, que nada salga por encima y el culantro de mi abuela era demasiado para mí. Cuando uso el cilantro lo hago de forma discreta, en preparaciones frías como tacos o ensaladas, pues caliente le sale un sabor más fuerte que no me acaba de gustar. Pero puedo comerme un buen arroz con cilantro si está bien balanceado.

Pero creo que si tuviera que elegir sería team perejil por su sabor discreto, aunque usado con mesura también. Mi madre se lo ponía a las ensaladas, las frituras, las carnes, decía que “el perejil era para las cotorras” y que había que comerlo discretamente para que no nos pasara lo mismo que a ellas.

Las hierbas aromáticas en mi cocina

Siempre he cocinado con hierbas aromáticas, pero cada una ha llegado a mi vida en un momento distinto. Unas vienen de mi balcón de La Habana; otras las conocí aquí, entre veranos que queman e inviernos que congelan. Todas, de alguna manera, han marcado mi cocina.


🌱 Menta

Fresca, juguetona, casi traviesa.
En el mojito es reina, pero en la comida la uso insinuada, porque si se pasa domina todo.
Aporta: frescor, ligereza, un toque frío que despierta el paladar.


🌿 Perejil

Mi verde favorito: limpio, suave, elegante.
No invade, no tapa, no grita.
Aporta: brillo vegetal, equilibrio, frescura discreta.


🍃 Cilantro

Tropical, atrevido, intenso.
Lo uso en punticos, porque me recuerda al culantro fuerte de mi infancia.
Aporta: notas cítricas, frescor profundo, identidad caribeña.


🌸 Albahaca

Dulce, floral, perfumada.
En caliente puede dominar, pero en una caprese encuentra su equilibrio perfecto.
Aporta: aroma mediterráneo, suavidad, dulzor herbal.


🌿 Orégano

Terroso, cálido, profundo.
En Cuba lo usamos seco, pero fresco tiene un perfume más verde.
Aporta: calidez, estructura, un toque rústico.


🌱 Culantro

El de mi infancia era fuerte, penetrante, casi medicinal.
Es una yerba de olla, de potaje, de cocina profunda.
Aporta: intensidad, fondo aromático, carácter caribeño.


🌾 Tomillo

Aquí lo conocí.
Es una yerba pequeña pero poderosa: seca, aromática, con un perfume que abraza sin imponerse.
Aporta: calidez mediterránea, profundidad, un toque terroso que transforma sopas, carnes y panes.


🌲 Romero

También lo descubrí aquí.
Es una yerba firme, de aroma a bosque, a madera, a fuego lento.
Hay que usarla con respeto, porque si se pasa domina.
Aporta: notas resinosas, carácter, un perfume cálido perfecto para asados y papas.


✨ Cada hierba es un recuerdo distinto

Unas me devuelven a La Habana: La yerbabuena del mojito, el perejil de las «cotorras», la albahaca que perfumaba y el orégano que nuestras madres freian en aceite para mejorar la tos.

Otras me recuerdan que la vida cambia, que uno aprende nuevos sabores, nuevos climas, nuevas maneras de cocinar: el tomillo, el estragon, la salvia, ese puñito de hierbas aromáticas que ponen dentro del pavo de Acción de Gracias.

Las hierbas verdes no son solo ingredientes: son memoria, son compañía, son hogar… aquí y allá.

Dejo un espacio abierto para regresar a cada yerba, una por una, cuando toque.

Mi humilde sembrado de cebollino

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