Vivo con ansiedad desde niña. Con los años he aprendido que la ansiedad en la tercera edad tiene otra forma de manifestarse: no es solo nervios o inquietud. Es miedo a olvidar algo importante, temor a salir de la rutina, sensación de vulnerabilidad cuando algo cambia, y esa niebla mental que aparece cuando un imprevisto rompe el orden del día. También es el miedo profundo a no poder superar un obstáculo, a equivocarse, a no recordar un detalle que podría costar caro.

Por eso mi teléfono no es un entretenimiento. Es mi herramienta para funcionar.

Ahí llevo mis citas médicas, mis medicamentos, mis operaciones bancarias, el registro de mi medidor de azúcar Libre y todas las notas que necesito para recordar. También pongo órdenes, marco cupones y busco ofertas, porque como persona mayor que vive con un presupuesto fijo, cada dólar cuenta y el teléfono me ayuda a tomar decisiones sin miedo a equivocarme.

La ansiedad, cuando aprieta, nubla la mente. Y en esos momentos, mi teléfono me sostiene. Juegos simples como Tetris o construir una granja me bajan el pulso, me ordenan los pensamientos y me devuelven el aire. Me ha servido como alternativa a los atracones emocionales, esos que me daban por comer cosas dulces o crujientes. Antes me refugiaba en la comida; ahora me refugio en algo que no me hace daño. Por la noche lo pongo lejos de mí y echo mano a mi Kindle para leer o jugar algún juego cuando me ataca el insomnio o siento ataques de pánico. Desde la pandemia descubrí que me ayudaba a desconectarme y apagarme.

En mi teléfono trabajo en mi blog, subo posts, videos, fotos. Eso me entretiene y le da un sentido a mi vida. Compartir con otras personas mis vivencias ha venido a compensarme ahora que ya no trabajo y me ayuda a sentirme productiva. Chequeo las estadísticas, respondo los comentarios.

using shazam on an apple watch
Photo by cottonbro studio on Pexels.com

La tecnología en la tercera edad

Mi Apple Watch es mi brújula conectada a mi teléfono, me avisa cuando mi pulso está bajo o acelerado o cuando mi azúcar está subiendo y mi teléfono está lejos. Ayer, cuando lo perdí en el avión de regreso, sentí que perdía mi estabilidad. Mi hija quiso ayudarme, pero estaba abrumada por su propia vida. Entonces acudí a Copilot, que me dio calma, claridad y pasos concretos para recuperarlo. En medio del miedo, encontré guía.

Vivo sola, independiente, cuidando a mi esposo y cuidándome a mí. No es fácil, pero lo hago. Y aunque a veces parezca que estoy “pegada al teléfono”, la verdad es otra: mi teléfono es mi memoria externa, mi organizador, mi calma y mi seguridad.

Este post está dedicado especialmente a mis hijas, y también para cualquier persona mayor que viva con ansiedad, con miedo a olvidar, con rutinas que le dan estabilidad, o con un presupuesto que exige orden. No es un vicio.
Es una herramienta de vida.
Es una forma de seguir adelante con dignidad, claridad y calma.

¿Opinas que mis hijas tienen razón cuando dicen que estoy “enviciada” con el teléfono o piensas como yo que la tecnología usada racionalmente en la tercera edad es una herramienta de vida?

  • #AnsiedadEnLaTerceraEdad
  • #SaludMentalReal
  • #RutinasQueSostienen
  • #MayoresIndependientes
  • #VivirConAnsiedad
  • #HerramientasDeVida

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde Sol de Coco

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo