#emigracion #comoesseruninmigrante
Explica una decisión que hayas tomado en el pasado y que te haya ayudado a aprender o a crecer.
De cómo la emigración cambió mi vida
Emigrar es como empezar de nuevo, desde 0. Aprender a vivir de un modo diferente. Trazarte nuevas metas, sobrevivir a la nostalgia, integrarte a una nueva cultura, aprender otra lengua…
Hace ya 20 años exactamente decidí abandonar mi país en busca de un mejor futuro para mis hijas y oportunidades para toda la familia. Nunca antes había pensado en irme de la hermosa tierra que me vio nacer, pero llegó un momento en que me sentía asfixiada, no solo por las carencias económicas, sino también por los pocos espacios de libre expresión y por sentirme cansada de vivir disimulando mi desacuerdo. Sin embargo, lo que me impulsó a tomar la decisión de irme, fue que ya no podía contener a mis hijas ni obligarlas a vivir la vida que nosotros, sus padres, habíamos vivido.
La decisión de emigrar no se toma de un día para el otro, te cuesta tiempo acostumbrarte a la idea de dejar toda una vida atrás, y más si lo haces cuando ya no eres tan joven, pero al fin cuando ya lo decides, tienes que seguir adelante y hacer frente a los retos.
Los primeros tiempos son difíciles y más si has dejado a tu familia atrás con la promesa de que pronto se reunirán. Hay que trabajar duro y olvidar lo que fuiste en tu otra vida. Ningún trabajo es pequeño si te sirve al objetivo que te trazaste.
Lo extrañas todo: hasta el ruido que no te dejaba dormir, los olores que te parecían desagradables, tu casa, el hueco del colchón de tu cama, pero resistes, te vas acostumbrando. Los sabores no son los mismos, las frutas no saben cómo en el Trópico, el café es diferente, la carne parece falsa, pero pronto todo cambia.
Si, como yo, viven en donde mayoritariamente se habla otra lengua, es difícil levantarte por la mañana y tener que dar los buenos días en inglés, entender las instrucciones en otra lengua, leer todos los carteles y señales en un idioma que creías que conocías, pero que cuando te hablan parece chino y no lo que aprendiste en tu escuelita en la Habana. Pero te sumerges en otra cultura, haces amistades que te ayudan y te enseñan a comprender, tienes que sobrevivir y lo haces, porque eres fuerte, porque eres resiliente.
La emigración o, más bien, el exilio me ha hecho crecer, he dejado de pensar con mi mentalidad de “isla” y ahora puedo ver más allá del horizonte.
Ya reuní mi familia, no fue fácil, ya la comida me sabe bien, creo que no podría volver a un lugar donde tengo que comer lo que “caiga en el jamo” y no lo que yo libremente seleccione.
He aprendido de mis nuevos compañeros de trabajo, que tal vez no estudiaron tanto como yo, pero que conocen este país mucho mejor porque nacieron y crecieron aquí. Me comunico con ellos y, a pesar de mi inglés aprendido de vieja, me entienden y también se ríen cuando me equivoco, pero no lo tomo a mal, porque estoy aprendiendo.
Ya no quiero volver a atrás, siento que pertenezco aquí, y aunque todavía en mis sueños mi país está presente, he hecho de este lugar, la ciudad de Louisville, my old Kentucky home…







Deja un comentario