El negro es el color más injustamente tratado de la cultura occidental y caribeña. Se le adjudica una valoración negativa que ha arraigado en la imaginería popular: significa oscuridad, miedo, terror. Pero también tiene una doble vida; el negro puede ser la raíz que soporta, el tono que combina con todo.

El negro en las supersticiones y las creencias populares

Ayer, de regreso a casa, vi una banda de cuervos posada en mi jardín. La vista me sobrecogió; siempre me han dicho que los cuervos presagian mala suerte, al igual que en Cuba, cuando veíamos volar las auras tiñosas en cruz y decíamos que eso llamaba a muerto. En mi casa, mi tía era especialmente supersticiosa; traía con ella esas creencias del campo donde vivió gran parte de su vida.

Siempre que veo cuervos me produce un poco de ansiedad anticipativa, como si algo malo fuera a pasar. Recuerdo el poema de Poe que leí en mi infancia, en el que el cuervo repetía aquello de «Nevermore» (nunca más). Pero el cuervo no es más que un ave de plumaje oscuro, sin la menor intención de ocasionar daños a los seres humanos; el resto es creencia, superchería. Y todo porque es negro, como el totí de Cuba en el refrán que dice que «todos los pájaros comen, pero el totí siempre carga con la culpa», una sentencia que refleja cómo a menudo se culpa injustamente a determinados sectores o individuos.

El negro en la moda, el comercio y la cocina

Overhead arrangement of dark-colored fruits, grains, vegetables, chocolate, and seeds
An artful overhead spread showcases dark berries, grains, vegetables, chocolate, and other nutrient-rich foods.

Mientras que el negro simboliza la oscuridad que inquieta, también es ese tono elegante que se elige para vestir con sobriedad y glamour. Sí, es cierto que es el color del duelo, pero a su vez es el del vestido elegante que te saca de apuros cuando tienes que lucir impecable para una ocasión importante. Ese vestidito negro tan socorrido que compraste el Viernes Negro en una rebaja y que combinas con tus zapatos favoritos; porque si vives con un presupuesto apretado, el negro es ese fiel aliado que siempre te salva.

En la cocina, el negro es el color del café que despierta, del frijol que alimenta, del arroz con moro que une, del cacao que consuela y de tantos alimentos que contribuyen a una mejor nutrición y salud.

El negro en la raza y la cultura

Rustic table with coffee, drums, beans, chocolate, and bowls of food
A rustic table brings together coffee, percussion instruments, beans, chocolate, and richly textured foods.

La raza negra ha aportado a nuestra cultura raíz, sabor e identidad. «Quien no tiene de congo, tiene de carabalí; quien no tiene de dinga, tiene de mandinga», reza el refrán que proclama cuán mezcladas están nuestras raíces en el Caribe. «¿Y tu abuela, dónde está?», decía aquella poesía de Luis Carbonell, criticando a quien renegaba de sus antepasados.

Tanto en el Caribe como aquí en los Estados Unidos, los negros han contribuido decisivamente al desarrollo musical y cultural de las naciones.

Reconciliación con el color negro

¿Cómo puede un color que da tanto ser también al que más se teme? ¿Cómo puede ser símbolo de peligro y, al mismo tiempo, de hogar?

La respuesta está en la cultura: el negro ha sido demonizado por su asociación con la noche, con lo desconocido, con aquello que la sociedad teme mirar. Y también por el racismo que se esconde en refranes, chistes y supersticiones.

Pero cuando lo miro todo en conjunto —con mi memoria cubana—, veo el negro completo:

  • Frijoles negros que perfuman la casa.
  • Café cubano que despierta el alma.
  • Arroz con moro que une dos colores en un solo plato.
  • Chocolate oscuro que reconforta.
  • La ropa negra que encubre y disimula.
  • La raza negra que ha dado a Cuba su música, su ritmo, su espiritualidad, su resistencia y su humanidad.

El negro no es mala suerte, ni amenaza, ni presagio. Es memoria, sabor, cultura, profundidad y vida

#colornegro #gastronomia #culturacubana #reflexiones #tradiciones #soldecoco #supersticiones.

Deja una respuesta

Trending

Descubre más desde Sol de Coco

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo