¿Qué es para ti la libertad?

Del Síndrome de Estocolmo al Síndrome Postraumático

¿Qué es la libertad? 

La libertad no es un estado de gracia que se alcanza al cruzar una frontera; es un músculo que debe ejercitarse y, a menudo, una responsabilidad que asusta.

Las personas que viven en regímenes dictatoriales sufren de síndrome de Estocolmo al igual que las que han tenido que sufrir secuestros o cautiverio forzado.

Se acostumbran a que alguien, un “ser superior” se ocupe de resolverles la vida y de quitarles responsabilidades y la capacidad de tomar decisiones. Mediante adoctrinamiento e intimidación te convierten en un ser sin voluntad en manos del caudillo quien dispone de ti a su antojo.

Cuando logras escapar del yugo, entonces viene el síndrome postraumático pues no sabes que hacer con tu libertad.

Un proceso difícil de comprender

Si no lo has vivido en carne propia, resulta difícil entender cómo sucede este proceso He aquí las ideas clave para entenderlo:

  • La libertad como “orfandad”: Tras décadas de un sistema paternalista y el culto a un caudillo, la libertad se siente inicialmente como un vacío. Ya no hay nadie que decida por ti ni a quien culpar de tus errores. El miedo al cambio es, en realidad, miedo a la propia autonomía.
  • Del Síndrome de Estocolmo al Civismo: No basta con salir del cautiverio físico; hay que desprogramar el hábito de “saltarse la ley” como método de supervivencia. La verdadera libertad no es el libertinaje, sino el respeto voluntario a las normas que permiten la convivencia.
  • La trampa de la insularidad mental: El aislamiento prolongado y el adoctrinamiento crean la ilusión de que el líder es una fuerza sobrenatural. Romper con esa “mentalidad de secta” es el primer paso para dejar de ser seguidores y empezar a ser ciudadanos.
  • El trabajo como prueba de fuego: La disciplina laboral es la expresión práctica de la libertad. En una sociedad libre, el “invento” y la simulación ya no funcionan; la libertad de elegir tu destino conlleva el compromiso de ser profesional y respetuoso con el tiempo ajeno.
  • La libertad es un aprendizaje: No se nace sabiendo ser libre. Requiere humildad para observar, voluntad para reinsertarse y la madurez de entender que tu libertad termina donde empieza la del otro.


“La libertad no es la ausencia de límites, sino la capacidad de elegir nuestras propias responsabilidades.”

Muchas personas no tienen la vocación de ser libres. Prefieren que alguien disponga de su vida y su tiempo, tome decisiones por él y les dé un mínimo de condiciones para sobrevivir aunque sean básicas o mediocres.

Una vez libres, sienten el peso de las responsabilidades que antes asumía el Estado por él. Se ha visto en las últimas oleadas masivas de inmigrantes cubanos que reclaman que “esto no es lo que habían pensado, que hay que trabajar demasiado, que hay que pagar cuentas, etc etc”. Les cuesta trabajo discernir cuáles son los límites de su libertad.

Habrá mucho que hacer en la Cuba futura. Si alguien está preocupado por el futuro económico de la Isla, a mi me preocupa más el factor social y humano. Ya veremos…

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