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¿Qué hace que te centres en la vida?
Los “bills”, las cuentas, las facturas
Si voy a hablar de las cosas que me hacen centrarme en la vida tendría que mencionar en primer lugar a mi familia. Ya anteriormente he hablado de mis hijas, que son mi ancla a tierra, de mis nietos que son la luz de mi vida y de mis esposo, al que no le he dedicado nunca un post, porque lo que tengo que decir de él es demasiado emocional y necesito estar muy serena. El me acompaña a cada paso, hemos compartido buenos y malos momentos y si, no todo ha sido perfecto, pero la vida es como es y en mi vida nada es perfección sino viaje. Pero de eso hablaré otro día.
Siendo honesta conmigo misma, si hay algo que me centra es los “biles”, como se le llaman aquí. Esas facturas que llegan mes tras mes y que no puedes ignorar.
🧔♂️Los peludos y los calvos

En Cuba era diferente, aunque no mejor, no pagabas renta, ni cuentas de médico, los alimentos estaban subvencionados y no había mucho que comprar.
Pero era un engaño porque la casa se te iba abajo y no tenías cómo arreglarla. La educación y la salud eran mediocres y la canasta básica que te daban por aquella libreta de abastecimiento no te alcanzaba ni para un día.
El salario que te pagaban con suerte te duraba una semana y te pagaban con aquellos billetes que no valían para nada llenos de imágenes de barbudos de la Sierra y héroes de nuestra historia. Por eso le llamaban los peludos al dinero cubano. A la hora de comprar te exigían los calvos, el dinero americano, los dólares.
💸Viviendo con dinero real
Aquí vivimos y cobramos en dólares. Desde que puse el pie en este país supe que el dinero no crecía en los árboles, que hay que trabajar muy duro para obtenerlo. A un ritmo que nunca antes conociste, y con una intensidad que te saca el aliento. Porque nosotros vivíamos a otro compás, un compás más aplacado y más melódico, es difícil adaptarse, pero los “biles” te bajan a tierra.
Un día te levantas toda adolorida del día anterior, somnolienta, quisieras excusarte y no ir a trabajar, pero piensas en ellos, los inaplazables, los biles.
Llegan uno a uno, cada mes. Vas al correo esperando buenas noticias y ahí están: el agua, la luz, la internet y el teléfono, la renta o la hipoteca y las tarjetas de crédito.Y otros tienen más: cuentas médicas, el pago del cuidado de los niños, etc, etc. Hacia el infinito y más allá…
Sí, porque aquí el cielo ya no es el límite. Hay de todo, pero hay que pagarlo. Si quieres puedes cómprate un viaje al espacio, pero hay que pagar la cuenta. Y a veces no quieres meterte en más gastos, no quieres usar las tarjetas de crédito, pero se te rompe algo en la casa y tienes que pagarlo con una de esas porque no tienes dinero ahorrado, entonces compras y pagas a plazo. O es Navidad y no ahorraste para los regalos, ahí llega la tarjeta de crédito en tu auxilio, pero luego llegan las facturas y no quieres ver crecer los intereses.
👛Sobrevivir con un presupuesto apretado
Yo ya estoy jubilada, por mi edad y condiciones de salud, por lo que mi presupuesto no va a crecer y tengo “bills” que pagar. Mis hijas me ayudan con lo que pueden, son buenas niñas. Entonces trato de no salirme del presupuesto y tengo algunos ahorritos por si acaso.
Pago mis cuentas puntualmente para no recibir sobrecargos. Programo mis pagos. Sumo y resto y pospongo lo que pueda posponer. Me mantengo realista y no dejo volar mucho mi imaginación. Busco descuentos, tiendas de liquidación. No quiero más facturas mensuales, aunque a veces no puedo evitarlas.
🪙El dinero no da la felicidad
Voy a ser honesta, podría decir aquí que no todo es el dinero, que hay cosas más importantes en la vida, pero la realidad es que sin dinero no se puede vivir.
Uno no vino tan lejos para vivir como un miserable, bajo un puente o sin luz o agua, me gusta tener un buen teléfono, internet y comprarme alguna cosita fuera del budget.
Trato de no dejarme seducir por las ofertas o compras en línea. Tengo un seguro médico que no me cubre todo, por ejemplo, tengo que pagar por algunos medicamentos y copagos. Mis espejuelos, suplementos, algunos salen de mi presupuesto.
Entonces voy a decir lo que pienso y no me juzguen, el dinero no lo es todo, no hay que obsesionarse con eso, pero tenerlo te da tremenda tranquilidad…






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