¿Cuál es tu rutina de mañana? ¿Qué haces durante la primera hora del día?
Vida de jubilada
Antes de retirarme, tenía que levantarme muy temprano cada día para empezar a trabajar a las 5 am. Mi alarma sonaba a las 4 y ahí empezaba el corre corre del día. Desayunaba sobre la marcha y a veces debía esperar mi primer receso para hacerlo.
Mi sueño entonces era jubilarme para tener una vida apacible y levantarme más tarde. Prepararme un delicioso desayuno y caminar al menos 15 minutos en mi caminadora. Y por un tiempo lo logré.
Descubrí la rutina 30-30-30.
Me levantaba poco después de las 8 y con toda calma me sentaba a comer mi Rico desayuno y caminaba en mi caminadora o me ponía a realizar las labores domésticas sin prisa y tomándome mis pausas de hidratación o me iba de mercado a caminar.
Pero llegó Isabel y todo cambió.
El trabajo de ser abuela
Isabel es mi nietecita de apenas 7 meses. Cuando terminaron las licencias de sus padres, tuve que asumir su cuidado. Un trabajo lleno de esfuerzo y sacrificio y en ocasiones poco reconocido:
El trabajo de ser abuela.
Y aunque es una labor llena de buena energía y satisfacciones, a mis casi 70 años ya no cuento con los bríos ni la energía de cuando tuve a mis hijas y aún no había cumplido los 30.
Alexa me despierta a las 7:30, pues de 8 a 8:30 pasa el padre a dejar la bebe y luego a su hermanito al daycare. Me tomo un café a toda prisa y recojo un poco. Preparo la sala de estar que ya se ha convertido en una guardería.
Bajo las escaleras y saludo a Leo quien siempre tiene una historia que contar. Es muy locuaz para sus apenas tres años. Creo que siente nostalgia de la época en que abuela cuidaba de él. Luego subo para acomodar a Isa.
El abuelo apoya. Me alcanza mi desayuno consistente en un batido proteico industrial de más de 30 g de proteína y una rodaja de pan de masa madre untado con queso crema.
Me lo como a toda prisa sin despegar mis ojos de la pequeñita que ya comienza a desplazarse por todas partes.
Una rutina cambiante
Ya los amaneceres no son apacibles, pero tampoco aburridos o rutinarios.
Mi rutina es cambiante.
La chiquita va creciendo y cada vez exige más energía y atención.
Con la llegada de la primavera, ya podremos pronto incluir actividades al aire libre y paseos por nuestra vecindad.
Amo ser abuela. Amo a Isabel y a todos mis nietos.
Y siempre quedan los fines de semana en que vuelvo a disfrutar de un amanecer calmado y un desayuno sin prisa.






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